Salió a volar y quemó el aire. Y en la estela que dejaban sus alas, se fue quemando él. Juntó sus cenizas en el agua. Hizo cosas maravillosas con ellas, cosas que hasta ahora no sabía que podía hacer. Y fue el primero en hacerlas. Después se embozó y aguardó, con más miedo que esperanza, la próxima vez.

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