La última moda en Nueva York es dibujar cosas en el cielo, recortarlas en él. Los edificios se anclan allí arriba y se construyen hacia abajo. De este modo, hay un gran espacio sobrante entre el último piso del edificio y la tierra. La gente compra ropa con alas. Los más modernos llevan mochilas con motores a propulsión. Es el último grito. Ahora los aviones ya no pueden circular y la gente viaja en grandes autobuses muy veloces que surcan la tierra. O los mares. Y suicidarse tirándose desde una azotea está definitivamente pasado de moda.

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