Había círculos y rayas y rectángulos. Sabíamos que detrás de cada rectángulo había un libro. Sabíamos que cada círculo era un área del saber. Sabíamos que las rayas determinaban hasta dónde nos era permitido llegar dependiendo de nuestra posición. Sabíamos que, sin las rayas, hubiera sido un bonito y justo mundo que no se habría sostenido.

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