Cuando se trata de exprimir el tiempo hay que saber hacerlo adecuadamente. Se desaconseja emplear las 11:11, hora raquítica, desprovista y sin sustancia que no permitirá ni un pestañeo. Si por el contrario elegimos las 08:08, tendremos tiempo de realizar las mayores proezas: repoblar de armadillos la Sierra de Cazorla, deconstruir una basílica ortodoxa o cazar mariposas en una selva tropical con las manos en la espalda. En un exceso de ambición los hay que eligieron las 00:00 sin percatarse de su inexistencia paradójica. Nunca más se supo de ellos.

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