Hubo un soplo de viento que pasó por esta playa. Era un viento que se estaba haciendo viejo, que se había agotado de ver mundo. Se había cansado de romperse contra las paredes de los edificios, de saturarse de humos, de ruidos de claxon. Ya no le cabía un grito, un lloro, una risa, una promesa más. Se había cansado de transportar inútilmente frases cuyas respuestas viajaban en otros vientos. Ya no quería ser respirado por hombres que no lo merecían. Cuando llegó a esta playa, estaba amaneciendo. Vio la luz de la farola y eligió aquel lugar para quedarse. Sopló por última vez y lo hizo sobre sí mismo. Se aseguró de dejarse un ojo con el que poder contemplar.

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2 thoughts on “farola

  1. Brillante Sierri!
    Genial la foto Javi. Elengante, inspiradora, bella. Sin duda un lugar para quedarse. ..

  2. Creo que un día lo vi. Me explotó en la punta de la nariz, sin más, y se hizo aire. Al final lo pude encontrar: se había escondido debajo de la uña del meñique. Conseguí sacarlo con mucho esfuerzo, con la última pestaña que tenía. Pero luego, no sé qué hice con él. Las palas giraban en el techo, era la hora de la siesta, y me quedé dormido.

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