Carmen tomó la decisión de clausurar la boca del pozo después de que Tomás pegara al niño por primera vez y lo castigara encerrándolo en el sótano de la casa. Le había descubierto arrojando sus heces en la olla del guiso.
Hacía días que habían encontrado a Titán ahogado entre unos zarzales; en un intento desesperado de huir de la trampa se había despellejado vivo y arrancado su propio rabo. Esa mañana había visto desde la ventana de la cocina cómo el niño se subía al brocal del pozo, cerraba los ojos y lanzaba una moneda dentro. Poco antes el perro había mordido al niño.
Había transcurrido un año desde que se trasladaron a la casa del bosque, una década después de que diera a luz a los gemelos y la niña hubiera nacido, inexplicablemente, muerta.

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4 thoughts on “pozo

  1. Sierri, bonita foto.
    Javi, me ha encantado…aunque da un poco de yuyu …😨

    1. Nos alegramos de que los textos generen sensaciones en el lector, de eso se trata al fin y al cabo. Gracias por seguirnos, María.

  2. Si uno lo piensa, es siniestro hasta el aire que se esconde en la oscuridad húmeda de ese pozo.

    1. Pues sí, Luis Miguel, hay algo tétrico en la fotografía; el b/n también aporta inquietud, creo. Gracias por comentar.

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