Quería irse, salir por la ventana, echarse a correr. Dejar la postración, recuperar la verticalidad. Volver a hacer las cosas a su imagen y semejanza, o todo lo contrario. Descerrojar los textos en los que estaba aprisionado, huir de las escrituras. Quería que alguien le devolviera la potestad y el deseo. Quería recuperar la pasión, la inquietud que anuncia lo que va a llegar desde lo oculto. Esa ansia. Todo lo que había hecho antes estaba sucio y ajado. Inservible. Quería ser tan terrible como dijeron que alguna vez fue. Quería arrasarlo todo. Quería destruir. Quería limpiar su nombre y recuperar su atributo primero. Quería crear. Solo quería volver a hacerlo todo otra vez. De nuevo, de otra manera. Y dio el primer paso: empezó a viajar en sentido contrario al de la luz.

¿Te ha gustado? comparte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *