Si le diéramos la vuelta, las barcas barnizarían el aire y el avión rayaría el agua. Comeríamos pájaros gigantes y los peces serían la libertad. Si le diéramos la vuelta, podríamos caminar por pasarelas entre las nubes. Tendríamos la cabeza roja y los pies lívidos. Y sin barandas, nunca; sin barandas, no. Si le diéramos la vuelta, yo iría sentada por encima del mar y tú a pie de todo. Yo habría tenido algo más importante que hacer que quedarme, tú ya me habrías cambiado por un pensamiento. Si le diéramos la vuelta, yo vería las cosas aplastadas y de muchos colores, tú verías cómo tiende hacia ti todo lo que linda con tu mirar. Yo escucharía el rugido de lo que se va quedando atrás, tú el sonido de la nada de quien elige quedarse. En silencio.

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